viernes, abril 23, 2021
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Anciana cede su respirador a otro joven

Un ejemplo de amor al prójimo

Una mujer de 90 años hizo un acto de amor al prójimo en medio de la pandemia del coronavirus. La anciana cede su respirador a otro joven para que pudieran tratarlo y así tener oportunidad de vivir. La pandemia del covid-19 saca azota a casi todo el mundo, la cifra de infectados ya supera el millón de personas y los muertos siguen aumentando. Los países en un esfuerzo por vencer la epidemia, comenzaron a sacar equipos médicos a todos los hospitales. Con el gran número de contagios, incluso con muchos recursos de medicina, es imposible hacer que alcancen para todos. Por ello en muchos países algunos pacientes dejan de ser atendidos por no contar los equipos médicos adecuados o no tener en existencia estos.

En el caso de Suzanne Hoylaerts, una anciana originaria de Bélgica. La paciente quiso que les dieran su respirador a otros pacientes más jóvenes y tuvieran la oportunidad de vivir. La escasez de materiales para uso médico cada vez es más grande, y la brecha solo continua extendiéndose entre los que pueden tratarse y los que no. Por ello cuando Suzanne decidió donar su respirador, les permitió a otras personas la oportunidad de vivir, aunque sacrificándose a sí misma. La anciana falleció por el covid-19 después del gesto digno de un prójimo.

Anciana cede su respirador a otro joven

Todo comenzó cuando la Suzanne Hoylaerts fue diagnosticada con el nuevo covid-19. El coronavirus estaba en todas las noticias del país, y se hablaba de como continuaba golpeando a Italia y España. En algún punto Hoylaerts comenzó a tener síntomas que iban desde la fiebre hasta los dolores de cabeza. Los días posteriores continuaron con dificultades para respirar, condición que, por su edad, le mandó directo al hospital. Todos los síntomas dejaban claro que había una gran probabilidad que se contagiara de coronavirus.

En el momento de practicarle las pruebas, Suzanne dio positiva al coronavirus. A parte de todo, la anciana no se entristeció y al contrario declaró. ¨No quiero respiración artificial. Guardenla para pacientes más jóvenes. Yo ya he tenido una buena vida¨ expresión que sorprendió a todos en la sala, médicos y enfermeras. En ese momento la paciente le dio su oportunidad a otra persona. Suzanne no pudo despedirse de sus hijas por el contagio, pero antes de morir expresó que ella había tenido una buena vida, no quería llantos y solo podía pensar en Dios.

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